Crianza con amor y respeto

Tus hijos no tendrán éxito gracias a lo que has hecho por ellos, sino gracias a lo que les hayas enseñado a hacer por sí mismos.

En la relación padres e hijos el amor no está en discusión, y nunca será demasiado el amor que les brindemos, pero debemos aclarar que el amor no es un sentimiento que dependa de las emociones es un comportamiento que depende de nuestra decisión y voluntad sostenida y mantenida durante el tiempo.

Amar a nuestros hijos no significa darles siempre todo lo que pidan o en el caso opuesto reprenderlo cuando ni siquiera le damos la opción de defenderse; la manera de amar a nuestros hijos es aceptándolos como son, guiándolos en su camino, enseñarles el significado de asumir desde que están pequeños, es decir, que cada decisión que tomen inevitablemente tendrá una consecuencia y deberán vivirla. Como padres, nuestro deber no está en limitar sus experiencias pero si en advertirles los posibles resultados. Por ejemplo: es mejor decirle a tu hijo: si coges esto te podrás cortar y te dolerá, que decirle: no cojas eso porque es peligroso.

Si le enseñas a valerse por sí mismo y le brindas ayuda siempre que lo necesite, entendiendo por ayuda: hacer por tu hijo lo que él no puede hacer por sí mismo, tu hijo crecerá sintiéndose amado, confiado y con la capacidad de tomar decisiones correctas para su vida.

Un abrazo a todos los papás había una vez.

Ana.

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